El perro del vecino ladra: qué puede hacer
Sus vecinos se van a trabajar por la mañana y, al poco rato, empieza: ladridos, aullidos, a veces durante horas. Cuando el perro del vecino ladra a menudo o durante mucho tiempo, puede acabar desgastándole de verdad. Aquí verá por qué los dueños no suelen saberlo, cómo plantearlo, qué pedir y qué normas se aplican en España.

Por qué los dueños a menudo no lo saben
La mayoría de los ladridos se producen precisamente cuando los dueños no están. A muchos perros les cuesta quedarse solos y ladran o aúllan por aburrimiento o ansiedad por separación. Cuando vuelve su dueño, se calma, así que los dueños no tienen ni idea de que ha pasado horas ladrando.
Ladrar es un comportamiento normal en un perro; se convierte en un problema cuando ocurre a menudo, durante mucho rato o a horas molestas. Parta de la idea de que sus vecinos no lo saben.
Empiece con comprensión
La gente suele ser sensible cuando se trata de su perro. Hable de lo que oye, no del animal ni de cómo lo educan. Por ejemplo:
«No sé si lo saben, pero cuando no están durante el día, su perro ladra y aúlla bastante rato. Lo oigo porque teletrabajo. He pensado que quizá se pone nervioso cuando se queda solo. ¿Quieren que lo anote unos días para que sepan cuándo pasa?».
Cosas concretas que puede pedir
No pida de entrada que el perro se vaya. Empiece por algo pequeño, por ejemplo:
Que lo escuchen ellos mismos. Proponga que dejen grabando el sonido dentro de su propia casa al salir.
Un paseador o alguien que pase a verlo. Un paseo a mediodía acorta mucho un día a solas.
Adiestramiento o consejo profesional. Un educador canino o el veterinario pueden ayudar con la ansiedad por separación o los ladridos ante ruidos.
Acuerdos para la tarde y la noche. Por ejemplo, que el perro no se quede ladrando en la terraza, el patio o el balcón a última hora.
Deles tiempo. El comportamiento de un perro no cambia en una semana. Queden en ver cómo va dentro de un mes.
Qué dicen las normas en España
Muchas ordenanzas municipales de ruido o de tenencia de animales obligan a los dueños a evitar que sus animales molesten a los vecinos, sobre todo de noche. En un edificio en propiedad horizontal, el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal prohíbe las actividades molestas, y el presidente de la comunidad puede requerir que cesen. El Código Civil hace responsable al poseedor de un animal de los daños que cause.
La Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe dejar a un perro sin supervisión más de 24 horas seguidas y mantener de forma permanente perros y gatos en terrazas, balcones o patios. Esto es información general, no asesoramiento jurídico. Su ayuntamiento, la OMIC o el servicio de orientación jurídica de su colegio de abogados pueden ayudarle.
Anote cuándo ocurre
¿Siguen los ladridos? Lleve un registro durante unas semanas. Apunte la fecha, la hora de inicio y de fin, qué oyó (ladridos, aullidos) y cómo le afectó, por ejemplo si no pudo trabajar o se despertó. Sea objetivo, no grabe imágenes de sus vecinos ni de su casa y no publique acusaciones en el grupo del edificio.
En la práctica
Un uso prohibido por ruidos y olores. En Ourense, una comunidad se quejó durante mucho tiempo de los ladridos, también de noche, y de los olores de un piso donde dos perros y dos gatos pasaban solos la mayor parte del tiempo. En 2026, la Audiencia Provincial prohibió ese uso de la vivienda, ordenó sacar a los perros y fijó una indemnización de 1.000 euros por daños morales (fuente).
Cuando nadie actúa. En Antella (Valencia), un hombre soportó desde 2010 los ladridos continuos del perro de un vecino. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana condenó al ayuntamiento a indemnizarle con 3.000 euros por no intervenir, aunque él reclamaba 60.000 (fuente). La lección: los tribunales valoran lo que es razonable, y más de diez años de conflicto no compensan a nadie.
Si no llegan a un acuerdo
Envíe un segundo mensaje tranquilo con ejemplos de su registro. Si no sirve, recurra a la mediación vecinal, al presidente de la comunidad, al administrador de fincas o al casero. Si le preocupa el bienestar del animal, puede avisar a la policía local o al SEPRONA de la Guardia Civil (062). Ante amenazas o violencia, llame al 112.
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